La ergonomía de la conducción.

Mutualia

La conducción conlleva riesgos que dependen en gran parte de la propia condición humana, y que pueden verse agravados por las condiciones de la vía y del vehículo. Todos somos conscientes  de  la importancia que tienen  los elementos del vehículo con los que el conductor cuenta para minimizar estos riesgos, y la “ergonomía” es uno de ellos. Quizás, la palabra “ergonomía” sea la parte de la ecuación de la seguridad que nos resulte más desconocida. El diseño de los elementos y su adaptabilidad a la persona que los utiliza para que la conducción se realice con el mayor confort posible, se conoce como “ergonomía”.

La ergonomía no sólo incide en el bienestar de la persona que conduce. Hablar de ergonomía es hablar de seguridad.  La ergonomía en la conducción es un elemento muy importante en la prevención de accidentes ya que evita molestias musculares,  ayuda a mantener al conductor alerta y mejora el control del conductor sobre el vehículo, circunstancias que de otra forma podrían dar lugar a accidentes.

En los últimos años, hemos visto cómo los anuncios de automóviles han pasado de centrarse en la potencia de los motores a hacerlo en el confort que ofrecen al conductor. La ergonomía ha llevado a hacer de nuestros coches más cómodos y amenos de conducir, pero también más seguros en la carretera.

  • Reduciendo la fatiga: un 30% de los accidentes de tráfico se producen por problemas derivados del cansancio. Una mayor ergonomía en los elementos hace que vayamos más cómodos al volante. Con ello conseguimos que nos cansemos menos en los trayectos largos y que tengamos menos posibilidades de sufrir tirones o agarrotamientos en piernas, brazos y espalda.
  • Aumentando la libertad de movimientos: facilitando los espacios necesarios para los movimientos y aumentando la accesibilidad al volante, los pedales y los mandos.
  • Evitando distracciones: la distracción es la primera causa de siniestralidad. El boom del smartphone y su uso inadecuado mientras se conduce han hecho que supere incluso al exceso de velocidad como principal motivo de accidentes. La integración de muchos controles en el volante y la reubicación de otros en sitios más accesibles han conseguido que prácticamente no tengamos que apartar la vista de la carretera.
  • Reduciendo las consecuencias en caso de accidente: una correcta colocación del conductor, unido a la utilización de los medios de seguridad del vehículo disminuye de forma muy significativa las consecuencias y gravedad del percance.
  • Reduciendo molestias osteomusculares: la conducción de vehículos representa una de las actividades laborales con mayores porcentajes de molestias y lesiones musculoesqueléticas (81%), según la Encuesta de Condiciones de Trabajo del INSST.

Más de la mitad de los conductores de vehículos encuestados manifiesta molestias localizadas en la zona baja de la espalda (57,5%); mientras que un 36,8% señala la zona de la nuca/cuello como la más sensible, y un 29,7%, la zona alta de la espalda.

Para evitar las molestias, o bien reducir su grado, es importante seguir las siguientes recomendaciones ergonómicas al ponerse al volante de un vehículo:

  1. Regulación el asiento: debemos tener presente:
  • Distancia correcta a los pedales. Tomamos como referencia el pedal de embrague, pues debemos ser capaces de pisarlo hasta el fondo y que nuestra rodilla se encuentre todavía un poco flexionada, jamás completamente estirada. Debemos estar colocados bastante cerca de los pedales para que la flexión de las rodillas sea de unos 130 grados.
  • Altura del asiento. Debe estar regulado de manera que los ojos queden a media altura del parabrisas.
  1. Regulación el respaldo del asiento: la espalda debe ir bien pegada al respaldo sin dejar espacio entre ambos. Se recomienda que el respaldo no esté muy inclinado hacia atrás, no mas de 15-20 grados desde la vertical.
  2. Colocación del reposacabezas: de forma que la parte superior del mismo coincida con la parte superior de nuestra cabeza. Debe ir lo más pegado posible a nuestra nuca. No es necesario mantener la cabeza apoyada en el reposacabezas, pero sí lo suficientemente cerca como para que pueda amortiguar un posible latigazo cervical y a una distancia no mayor de 4 cm. La parte más voluminosa del mismo tiene que coincidir con la altura de nuestras orejas.
  3. Colocación del volante: regulando su altura y la distancia. La altura del volante nos debe permitir mover las piernas con comodidad por debajo del mismo y ver los controles y la carretera por encima de él. La distancia recomendable para colocar el volante se mide situando las muñecas en la parte superior del mismo y estirando los brazos. A la hora de conducir, las posiciones más adecuadas para las manos son las que dibujan las “nueve y cuarto” o las “diez y diez” del reloj. Los brazos deben formar un ángulo máximo de 45 grados con el tronco, para evitar la sobrecarga de los hombros o el cuello. Los codos deben estar un poco flexionados, formando un ángulo de más de 90 grados.
  4. Ajuste del cinturón de seguridad: no debe quedar ni muy justo ni muy holgado, ya que en esos casos, existe riesgo de lesiones de cuello, clavícula y espalda en caso de frenazo. La correa inferior debe colocarse lo más ajustada posible y más cercana a la altura de los huesos de la pelvis que al abdomen. La correa superior debe colocarse sobre el propio hombro, evitando su apoyo sobre el cuello o la clavícula. Si estás embarazada utiliza cinturones ergonómicos especiales para proteger el feto.
  5. Regulación de los espejos retrovisores:deben estar colocados de forma que ofrezcan una visión correcta de la vía sin necesidad de mover la cabeza.

Maria del Mar Crespo Millán. Responsable de la Asesoría de Prevención de Mutualia